domingo

Mitades



Parémonos. Paremos un instante
y oigamos el silencio de la sirena.
Aquí han caído muchos caminantes.
Es un lugar sagrado y nos envuelve
el clamor de tanta muerte antigua.
Renovemos el pacto con la música,
la alianza universal con la Creadora
unívoca en sí misma,
principio y fin de la materia pura.
La sirena callada es el aviso
que ha de romper los goznes.
Detengámonos,
al fin y al cabo nada nos empuja.
Como ella, mitades de mujer,
habitamos un mundo que no es nuestro.


Ana María Rodriguez
España

3 comentarios:

Fraga dijo...

De Mario Benedetti:
De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos
está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.

yoymimismo dijo...

bendecida sea la música de tus dulces letras...bendecida tu, poeta, que nos las regalas...

Besitos,

Isaac

Jaime Plata dijo...

Las sirenas, siempre serán unos seres mitológicos mágicos..que evocan la belleza, encanto y poder que siempre han tenido las mujeres.

Gracias.